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	<title>Senza categoria &#8211; Alberto Angelini</title>
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	<description>Psicologo Psicoterapeuta Psicoanalista</description>
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	<title>Senza categoria &#8211; Alberto Angelini</title>
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	<item>
		<title>Sergei M. Ejzenštejn el psicoanálisis y la psicología</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/sergej-m-ejzenstejn-el-psicoanalisis-y-la-psicologia-alberto-angelini-editorial-independiente-roma-2025/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2026 10:00:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sergej M. Ejzenštejn el psicoanálisis y la psicología

Alberto Angelini

Editorial Independiente, Roma, 2025

&#160;
<p style="text-align: left;">Sergei M. Ejzenštejn, el gran director ruso, se interesó mucho por la psicología y el psicoanálisis. Fue gran amigo de Lev Vygotsky, fundador de la escuela histórico-cultural, y de Aleksandr Luria, precursor de la neuropsicología, quienes, a principios de la década de los veinte, se adhirieron al psicoanálisis y lo promovieron en Rusia. Luria fue presidente de la Sociedad Psicoanalítica de Moscú, que contaba entre sus filas con muchos jóvenes revolucionarios entusiastas. En los escritos de Ejzenštejn sobre el lenguaje cinematográfico encontramos conceptos psicológicos de Vygotskij, como la aglutinación y el monólogo interno, que el director retoma, de otra forma, en la teoría del montaje cinematográfico. En cuanto al psicoanálisis, Ejzenštejn se interesó por la regresión: el espectador del arte, incluso del cinematográfico, debe retroceder y, al mismo tiempo, activar la parte más madura de la psique. Evocar esto es la capacidad del artista. Ejzenštejn fue amigo de Hanns Sachs y conoció a Otto Rank, Sándor Ferenczi, Franz Alexander y Wilhelm Reich. En 1929 dio una conferencia en el Instituto Psicoanalítico de Berlín, donde también conoció a Kurt Lewin, uno de los fundadores de la Gestalt. En la URSS y en EE. UU. tuvo dos breves experiencias de terapia de orientación psicoanalítica. Desafortunadamente, con Stalin, los teóricos del régimen asociaron el psicoanálisis con el trotskismo y, en la severa condena que siguió, Ejzenštejn también se vio involucrado. En una ocasión, incluso fue convocado personalmente por Stalin para ser reprendido. Posteriormente, el director se vio obligado a realizar una especie de autocrítica, a su regreso de Estados Unidos, en 1935, durante la Conferencia de los trabajadores de la cinematografía soviética. La misma suerte de condena corrió el pensamiento psicológico de Vygotski. Una resolución del Comité Central del PCUS condenó las «teorías pedagógicas» del psicólogo. Por cierto, en esa misma ocasión, se condenaron la teoría de la relatividad y los estudios preparatorios para la biología molecular, lo que frenó la ciencia soviética en estos ámbitos durante décadas. Para poder hablar del inconsciente y de las teorías psicoanalíticas, habría que esperar hasta la década de los setenta del siglo XX. Para Ejzenštejn, el arte es una empresa antropológica intrínseca a la cultura humana y capaz de evolucionar a lo largo de la historia. La trayectoria del arte puede analizarse desde muchas disciplinas, no solo las humanísticas. El denominador común, que permite este cosmopolitismo conceptual, es la filosofía dialéctica. Tanto para Ejzenštejn como para Vygotskij, la dialéctica representa el modelo más avanzado de investigación y conocimiento, tanto en el arte como en la psicología, en el ámbito teórico y práctico. Tanto el director como el grupo multidisciplinario de jóvenes intelectuales con los que se relacionaba hacían referencia al pensamiento dialéctico.</p>
<p style="text-align: left;">En la primera mitad del siglo XX, el ámbito de las ciencias humanas se vio animado por un intenso debate en torno a los temas del arte y la estética. Serguéi Mijáilovich Ejzenštejn se situó entre los principales protagonistas de este debate. La autonomía formal del cine, dentro del sistema de las artes, se consolidó gracias a la contribución de su producción cinematográfica y teórica.</p>
<p style="text-align: left;">La actividad creativa del director, desde sus inicios y de manera absolutamente distintiva, se desarrolló en estrecha relación con una reflexión cognitiva, de gran amplitud y notable originalidad, sobre los problemas conceptuales de las artes. Abordó el tema propio del arte y del pensamiento específico que le es propio, planteando ideas nuevas. Al mismo tiempo, Ejzenštejn mantuvo un vínculo creativo y consciente con diversas voces teóricas, incluso heterogéneas, que en ese período se manifestaban en el panorama europeo.</p>
<p style="text-align: left;">Más allá de la perspectiva de una crítica cinematográfica o artística, en sentido amplio, de las obras de Ejzenštejn, es sin embargo importante señalar la idea que se manifiesta en las propuestas del director. El arte, como se ha mencionado, es estructuralmente una empresa antropológica, capaz de evolucionar, que puede ser investigada por muchas disciplinas, no solo las humanísticas. La psicología y el psicoanálisis, por sus competencias en la investigación de los diversos aspectos de la psique humana, representan instrumentos de investigación y comprensión de elección. Todo esto debe suceder, según la intención de Ejzenštejn, a la luz de una metodología de investigación rigurosa y filosóficamente creíble. Surge el problema del método, como elemento fundamental del patrimonio filosófico marxista, adoptado por el director y que se espera sea una herramienta decisiva. De hecho, la cuestión epistemológica se ha entrelazado con la esencia de las disciplinas científicas y humanísticas a lo largo de todo el siglo XX. Aún hoy, en el ámbito psicológico y psicoanalítico, debido a las numerosas ideas excéntricas y aleatorias que han surgido y siguen surgiendo, el criterio del método sigue siendo la herramienta más importante para discernir la validez de las diversas propuestas teóricas y clínicas.</p>
<p style="text-align: left;">La empresa artística e intelectual de Ejzenštejn fue vasta y profunda; maduró con el paso de los años y se expresó, en la última etapa de la vida del director, de manera integral, en la obra que quedó inconclusa, cuyo significativo título es Metod. Esta última obra, inédita hasta hace unos años, reúne diversas reflexiones y temas desarrollados durante más de una década, desde 1932 hasta 1948, año de su fallecimiento.</p>
<p style="text-align: left;">En realidad, Ejzenštejn sitúa el problema del método en la base de su empresa teórica desde el principio. En dicha empresa también debían confluir los trabajos sobre el montaje, sobre la dirección y, por último, lo que puede considerarse un ensayo de estética, portador de su modelo conceptual: *La naturaleza no indiferente*, que fue escrito entre 1945 y 1947. El proyecto del director parece muy ambicioso y orientado a comprender el significado de cada intersección entre el cine y el conjunto de las disciplinas humanas. Ejzenštejn se destaca como un teórico con amplios intereses interdisciplinarios y, en su obra, tiende a intervenir en las áreas que se encuentran entre las distintas ciencias. La aspiración fundamental consiste en reconectarse, al mismo tiempo, con todo aquello que pueda hacer avanzar la empresa intelectual, en el estricto respeto de los criterios metodológicos; por lo tanto, contribuciones provenientes de la antropología y la lingüística, de la psicología y la historia del arte, de la estética y la biología.</p>
<p style="text-align: left;">Esta síntesis superior y orgánica no se limita al saber de las disciplinas individuales, sino que se adentra dialécticamente en el territorio de ese pensamiento especulativo que mantiene separadas parejas de opuestos como la razón y el sentimiento, el arte y la ciencia, la abstracción y la actividad concreta. El cine recompone, no de manera estática, sino en la forma dialéctica y móvil del conflicto, estas oposiciones cristalizadas. El cine posee esta facultad, ideal y concreta, precisamente por su capacidad de captar el movimiento. Yendo más allá, en la intuición original de Ejzenštejn, el «discurso del cine» es similar al «discurso del pensamiento», obviamente según una analogía ampliada. En esto, se vincula con los relevantes conceptos psicológicos de su amigo Lev Vygotskij. Esta línea teórica permite que el medio cinematográfico entrelace no solo los distintos campos del saber, sino sobre todo, tal como ocurre en la psique, la dimensión afectiva con el pensamiento abstracto.</p>]]></description>
		
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Filmologia e Psicoanalisi</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/psicologia-e-psicoanalisi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alessio Bruno]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Feb 2025 11:44:35 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<strong><em>[mkdf_button size="" type="outline" text="Compra su Amazon" custom_class="" icon_pack="font_awesome" fa_icon="" link="https://amzn.eu/d/cS90B0h" target="_blank" color="" hover_color="" background_color="" hover_background_color="" border_color="" hover_border_color="" font_size="" font_weight="" margin=""]</em></strong>

&#160;

<strong><em>Alberto Angelini </em></strong>

<strong><em>FILMOLOGIA E PSICOANALISI: Saggio con esempi filmici e contributi teorici </em></strong>

&#160;

Alberto Angelini (2025) - <a href="mailto:albertoangelini10@gmail.com">albertoangelini10@gmail.com</a>

Editoria Indipendente

&#160;
<div class="a-expander-content a-expander-partial-collapse-content" data-expanded="false">

Quando si affronta la cinematografia come fenomeno storico non è semplice, utilizzando i concetti psicoanalitici, separare ciò che è di specifica competenza filmologica da ciò che riguarda la psicoanalisi in sè, compresi i suoi problemi di metodo. Per alcuni autori, anche non psicoanalisti, le idee psicoanalitiche e la filmologia hanno fatto intrinsecamente parte di un solo discorso e sono state impiegate nello svolgimento di tutti i loro lavori. Questa alleanza, in certi periodi, ha rappresentato un modo euristicamente utile e unico per avanzare nella conoscenza del cinema. Ciò ha prodotto grandi risultati, ma ha anche proposto notevoli interrogativi. Nei fatti, alcuni dei classici problemi di metodo della psicoanalisi, frequentemente trascurati, sono emigrati nel contesto dell’impiego filmologico.

La psicoanalisi e il cinema hanno intrecciato i loro percorsi a partire dai primi esordi, per tutto il Novecento, fino ai giorni nostri. Molti film sono stati ispirati da temi psicoanalitici e, con gran frequenza, gli studiosi hanno interpretato dei film con i concetti della psicoanalisi. Accanto a ciò, ancor più importante è che, sul piano della ricerca, si sia sviluppata una vera e propria teoria psicoanalitica del cinema. Il contributo più rilevante della psicoanalisi è la sua attenzione riguardo ai meccanismi inconsci che possono entrare in gioco nella percezione del film, da parte dello spettatore. Però è stato anche studiato, in senso psicoanalitico, il rapporto del cinema col mondo storico, con la cultura e con la società nel suo insieme.

Nella storia della psicoanalisi, va riconosciuto a Lou Andreas Salomé il primo pensiero riflessivo sul cinema. Ella, già nel 1913, mentre seguiva a Vienna le lezioni e i dibattiti della Società psicoanalitica annotava nel suo diario come solo la tecnica cinematografica permettesse una rapidità di successione delle immagini in grado, più o meno, di corrispondere alle "nostre facoltà di rappresentazione", imitando anche la “versatilità” delle medesime. Le antesignane osservazioni della psicoanalista però, furono pubblicate solo nel 1958. La Salomé anticipò anche alcune importanti osservazioni psicologiche sulle diversità tra teatro e cinema. A differenza delle rappresentazioni teatrali e della “pesantezza del movimento simulato della vita, sulla scena del teatro”, il cinema consente “di abbandonarci più liberamente all'illusione”. Inoltre «esso arricchisce i nostri sensi di una profusione di immagini, di forme e di impressioni tali da renderlo una sorta di dono…una fuga verso l'arte» (Salomè, <em>I miei anni con Freud</em>, <em>diario 1912-1913</em>, 1958).

Riguardo a Freud, va ricordato che egli non era particolarmente entusiasta del nuovo mezzo espressivo cinematografico. Rieber e Kelly ricordano «la convinzione di Freud che fosse impossibile “rappresentare graficamente la natura astratta del nostro pensiero in una forma rispettabile”. (Freud rifiutò in diverse occasioni le offerte di scrivere una sceneggiatura fotografica, declinando anche un'offerta di 100.000 dollari da parte di Samuel Goldwyn, una fortuna all'epoca.)» (Rieber e Kelly, <em>Film, Television and the Psychology of the Social Dream</em>, 2014). Col termine filmologia, s’intende la disciplina, nata intorno alla metà del Novecento, soprattutto ad opera dei primi lavori di Gilbert Cohen-Séat. Essa ebbe formalmente origine con la fondazione, nel 1946, dell'Association pour la recherche filmologique e, nel 1947, con la nascita dell’<em>Institut de filmologie</em>, presso l'università parigina della Sorbona. L’intento era quello di coinvolgere, nello studio dei film e del cinema, specialisti nei vari campi delle cosiddette scienze umane; essenzialmente, la psicologia, la sociologia, la psicofisiologia, la psicoanalisi, la semiologia e l'estetica. Quindi la filmologia, per statuto, è la disciplina che studia la cinematografia in tutti i suoi aspetti, secondo più saperi. La letteratura sull’argomento è smisurata. In questo lavoro s’intende offrire una indicativa sintesi, evidenziando i concetti ritenuti utili per l’approfondimento. I diversi ambiti di studio filmologico sono concepiti come strumenti di ricerca. Anche solo per questo motivo, la filmologia risulta spontaneamente e positivamente estranea a quella tendenza allo <em>specialismo</em> dottrinario dilagato in molti contesti, che ha contagiato anche anche il mondo psicoanalitico.

Personaggi indimanticabili parteciparono all’esordio, negli anni Quaranta. Tra essi: Georges Sadoul, André Bazin, Edgar Morin e, in seguito, Roland Barthes. Per la psicologia Henri Wallon, assieme ai coniugi Bianka e René Zazzo. In ambito specificamente psicoanalitico: Cesare Musatti, Didier Anzieur e Serge Lebovici. I risultati delle ricerche filmologiche furono, per lo più, pubblicati nella <em>Revue internationale de filmologie</em>, diretta da Cohen-Séat, di cui uscirono 39 numeri, tra il 1947 e il 1961. Nel 1962, la rivista si trasformò in <em>Ikon: cinéma, télévision, iconographie. Revue internationale de filmologie</em>, e fu acquisita dall’Istituto Agostino Gemelli di Milano. In Italia, ciò avrebbe alimentato un notevole sviluppo di ricerche filmologiche. Valga ricordare in quel contesto, oltre a Musatti, studiosi di cinema come Leonardo Ancona, Dario Romano, Antonio Imbasciati e Riccardo Luccio.

Sia la filmologia, sia la psicoanalisi confliggono con la problematica metodologica dello specialismo. Questa tendenza diffusa e automatica

alla separazione concettuale e dottrinaria emerge, in ambito filmologico, fin da quando l’opera filmica, come oggetto d’indagine estetica o psicologica, viene separata dalla cinematografia come fenomeno sociale e mentale complesso. Nonostante la filmologia richieda spontaneamente

competenze multidisciplinari, permane la tendenza a dividere la ricerca in differenti aree di competenza. Da una parte viene indicato il <em>fatto filmico</em>, cioè il film inteso come prodotto artistico. In questo caso si vanno ad

analizzare gli aspetti narrativi e denotativi, ovvero i contenuti interni, estetici e psicologici dell’opera, utilizzando in quest’ambito specifico i diversi e possibili approcci teorici disciplinari. Il punto di vista psicoanalitico si è rivelato fondamentale, in questo tipo d’indagine.

D’altra parte, si designa il <em>fatto cinematografico</em>, ovvero il film inteso come fenomeno percepito e considerato nel contesto sociale e culturale in cui è prodotto e diffuso. In sostanza, si vanno ad analizzare non solo gli aspetti narrativi e denotativi ma anche, complessivamente, quelli artistici,

filosofici, sociologici, fisiologici, psicologici, etici e così via del testo e del contesto audiovisuale; ovvero la dimensione filmologica complessiva dell’opera.

L’indagine del <em>fatto cinematografico</em> è spontaneamente multidisciplinare e dialettica. Utilizzando ogni adeguato e valido punto di vista, sono attribuiti al film i suoi significati concettuali e connotativi di tipo filmologico, che vanno considerati interni all’opera e al contesto in cui essa è prodotta e proposta. Nell’ambito di questo lavoro, viene primariamente presa in considerazione la dimensione storica della filmologia, intesa come fatto cinematografico, ponendo attenzione al contesto culturale e all’ambiente sociale di  diffusione. Nel movimento psicoanalitico contemporaneo, invece, prevalgono nettamente i lavori dedicati al fatto filmico, cioè alla interpretazione di uno o più film effettuata, grosso modo, con gli stessi criteri utilizzati per analizzare un sogno o un caso clinico. Inizialmente, i principali materiali di riferimento per la teoria del film psicoanalitico sono

stati dei classici testi freudiani. Freud non discute mai di cinema né propone una analogia tra sogno e film. Però egli interpreta il sogno come “appagamento mascherato di un desiderio” o come fantasia. Questo porta all’analisi del cinema come spazio fantastico. Attualmente, ogni autore produce queste interpretazioni in sintonia con le proprie convinzioni teoriche: freudiane classiche, junghiane, kleiniane, lacaniane e così via. Queste teorie sono varie e non universalmente condivise. Il problema epistemologico della psicoanalisi è sempre in discussione e purtroppo non è ancora comparso un nuovo paradigma teorico condiviso globalmente. Tuttora, i singoli aderiscono a teorie diverse, ciascuno nella convinzione di utilizzare lo strumento migliore. Nonostante ciò, queste teorie, un po’ come le convinzioni religiose e le ideologie politiche, hanno comunque un valore euristico, perché consentono di pensare e sviluppare concetti che non verrebbero evocati in altri modi.

Per statuto, la filmologia studia il cinema in una prospettiva multidisciplinare. La psicoanalisi, elettivamente, è stato il sapere che ha dato contributi eccezionali alla filmologia. Freud, a suo tempo, utilizzò il metodo dell’interpretazione psicoanalitica, mediato dall’analisi dei sogni, riguardo a testi letterari e opere d’arte come dipinti o statue. Ciò ha fornito ispirazione per la critica psicoanalitica in diversi rami delle discipline umanistiche, inclusi gli studi sul cinema. In realtà il contributo più caratteristico della teoria psicoanalitica del cinema è la sua capacità di esaminare i meccanismi inconsci della relazione fra film e spettatore. A partire dalla metà del Novecento, la psicoanalisi sviluppò un approccio autonomo allo studio del cinema, inizialmente elaborato nelle riflessioni di Jean-Louis Baudry, di Raymond Bellour e di Christian Metz, che avevano messo in evidenza come, nella dinamica fra schermo e spettatore, si attivino particolari meccanismi inconsci.  In seguito, questo filone di pensiero trovò un suo spazio e si manifestò, in più modi, proprio all’interno del movimento psicoanalitico e delle sue istituzioni. Autori rilevanti furono coinvolti, nell’ultima parte del Novecento, come Schneider, Greenberg, Kaplan e Gabbard and Gabbard.  Si trattò, sostanzialmente, di un proseguimento, in ambito cinematografico e filmologico, di una lunga tradizione psicoanalitica di ricerche sull’arte iniziata come accennato con lo stesso Freud, che ebbe in Ernst Kris un esponente apicale e maturò nella seconda metà del secolo scorso.

La prospettiva psicoanalitica ha esaminato la situazione mentalmente regressiva dello spettatore e i molteplici aspetti psicodinamici collegati alle dimensioni fantastiche, oniriche e di desiderio presenti nel pubblico. Inoltre, sono stati proposti studi sul valore psichico del montaggio cinematografico, sul significato sociale della censura e altro.

In Russia, prima e dopo la rivoluzione, la psicoanalisi fu molto studiata e apprezzata per i contributi che poteva dare, in modo versatile e globale, nel mondo sociale, nella politica e nell’arte. Nella neonata Unione Sovietica, anche con attenzione all’uso propagandistico, fu dato grande impulso allo sviluppo del cinema, sia nella produzione di film, sia rispetto ai contributi teorici sull’argomento. Spicca, tra gli altri il lavoro dell’importante regista Sergej M. Ejzenštejn. Ciò accadde nel periodo precedente alla devastazione stalinista che avrebbe congelato completamente interi settori della cultura e della scienza del mondo russo, per decenni. Ejzenštejn s’interessò molto alla psicoanalisi, fu amico di Vygotskij, promotore della teoria psicologica storico-culturale e di Aleksandr Lurija, capostipite della neuropsicologia che, nei primi anni Venti, avevano sostenuto le teorie freudiane in Russia. Vygotskij, grande figura nella storia della psicologia del Novecento, s’interessò molto all’arte. La sua prima opera giovanile, <em>La tragedia di Amleto </em>(1915-16), coincide col periodo in cui nacque la sua amicizia con Ejzenštejn. In seguito egli avrebbe, tra l’altro,  pubblicato il volume <em>Psicologia dell’Arte </em>(1925), abbracciando la nozione d’inconscio, ma collegando quest’ultimo sistematicamente alle funzioni della coscienza. Sempre Vygotskij, nel 1932, pubblicò <em>Sulla psicologia della creatività dell’attore</em>, un prezioso articolo dove, riflettendo sulla recitazione, si afferma che, per comprendere il significato delle emozioni, non solo dell’attore, è necessario storicizzarle. La dimensione storica e culturale interviene sia nella formazione delle idee e delle credenze, sia nel modo in cui si sviluppano i sentimenti. Le due dimensioni non possono essere separate. Molti concetti presenti nei lavori filmici e teorici di Ejzenštejn provengono dal pensiero di Vygotskij, che ebbe un atteggiamento complessivamente favorevole, anche se parzialmente critico verso la psicoanalisi. Il regista fu amico di Hanns Sachs e conobbe Otto Rank, Sándor Ferenczi, Franz Alexander e Wilhelm Reich, rimanendo affascinato dal pensiero freudiano. Tra i vari concetti, Ejzenštejn fu molto attratto dalla regressione; donde l’attenzione per l’ipnosi. Nei suoi studi sul montggio, egli accosta la percezione cinematografica e artistica in genere, allo stato ipnotico, in cui si verifica una regressione psichica. Seguendo il pensiero del regista, l’arte si propone come una grande impresa antropologica intrinseca alla cultura umana e capace di evolversi nel corso della storia. Di conseguenza, <em>il</em> <em>problema del metodo </em>si colloca al primo posto. In questa impresa principale confluiscono poi tutti i contributi provenienti da ogni prospettiva e da varie discipline, non solo umanistiche: dall’antropologia alla linguistica, dalla psicologia alla storia dell’arte, dalla sociologia all’estetica, senza dimenticare gli aspetti biologici e la stessa tecnologia cinematografica. Il comune denominatore, che consente questa universalità concettuale, è la filosofia dialettica di provenienza hegeliana e marxista. Sia per Ejzenštejn, sia per Vygotskij, la filosofia dialettica rappresenta il modello più avanzato d’indagine e conoscenza, nell’arte come nella psicologia, in ambito teorico e pratico. Il cinema ricompone dialetticamente quel pensiero speculativo che tiene distinte coppie di opposti come ragione e sentimento, arte e scienza, astrazione e attività concreta. Il cinema possiede questa facoltà, ideale e concreta, proprio per la sua capacità di <em>acquisire il movimento</em>. Nell’originale intuizione di Ejzenštejn, il “discorso del cinema” è simile al “discorso del pensiero”, che non può mai essere statico. Lo strumento cinematografico intreccia, come avviene nella psiche, la dimensione affettiva con il pensiero astratto. Questa ricomposizione di conoscenze e sentimenti contrasta la frammentazione concettuale che minaccia analogamente sia la filmologia, sia la psicoanalisi. Entrambe le discipline, ma non solo esse, confliggono con la problematica metodologica dello <em>specialismo</em>. La tendenza diffusa e automatica alla separazione concettuale e dottrinaria dei saperi, fortunatamente, non si può affermare nell’ambito filmologico o in quello psicoanalitico.

Il volume contiene un saggio teorico inedito e raccoglie una antologia di esempi filmici e articoli.

</div>]]></description>
		
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Psychoanalytic Perspectives on Sergei M. Eisenstein&#8217;s Work: Cinema and Psychoanalysis in Soviet Russia</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/alberto-angelinipsychoanalytic-perspectives-on-sergei-m-eisensteins-work-cinema-and-psychoanalysis-in-soviet-russia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Dec 2023 22:30:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<strong><em>Sergei M. Eisenstein:</em></strong>

<strong><em>Psychoanalysis and Psychology</em></strong>

&#160;

Alberto Angelini (2021) - <a href="mailto:albertoangelini10@gmail.com">albertoangelini10@gmail.com</a>

Routledge, London, 2024

&#160;

One of the most celebrated Russian directors, Sergei M. Eisenstein was deeply interested in psychology and psychoanalysis. He was a friend of Lev Vygotsky, founder of the Cultural Historical Psychology, and well acquainted with Aleksandr Luria, founder of neuropsychology. Both Vygotsky and Luria embraced psychoanalysis and promoted it within Russia in the 1920s. Luria was President of the Psychoanalytic Society of Moscow which hosted many brilliant young revolutionaries. Vygotsky’s notions of psychology can be traced in Eisenstein’s work on filmic language in the definition of the phenomenon of <em>agglutination</em> and in the idea of <em>inner world</em>. Eisenstein confronts with these notions from different perspectives in his theory on film editing. With concern to psychoanalysis, Eisenstein was particularly drawn by the issue of regression: art viewers must regress when experiencing art, cinema included, and in the process of regression they activate the most mature part of their psyche. It is the artist’s task to inspire this process. Eisenstein was also acquainted with Hanns Sachs and had the opportunity to meet Otto Rank, Sándor Ferenczi, Franz Alexander, and Wilhelm Reich. In 1929 he gave a lecture at the Institute of Psychoanalysis of Berlin, where he met Kurt Lewin, one of the founders of Gestalt. In URSS and in the USA he had two short experiences of psychoanalytically oriented therapy. But under Stalin’s regime, psychoanalysis eventually became associated with Trotskyism by regime’s theoreticians and Eisenstein was one of the many involved in the severe reprimand that followed. Apparently, he was summoned personally by Stalin, to be chided. Consequently, the director had to engage in a sort of self-criticism, once back from the USA, in 1935, at a conference of Soviet cinematography operators. The same sort of condemn was directed towards Vygotsky’s psychological ideas. A resolution of the Central Committee of the Communist Party of the Soviet Union (POCUS) condemned the “pedologic theories” of the psychologist. In addition to that, in the same circumstance, the relativity theory and the studies propaedeutic to molecular biology were also condemned, halting the progress, within these domains, of Soviet science for decades.

Discourse around subconscious and psychoanalytical theories had to wait till 1970s to be revived.

Eisenstein claims that art is an anthropological enterprise intrinsic to human culture and capable to develop in history. The pattern of art can be investigated looking at many disciplines, not only humanistic. The common denominator, which ensures this conceptual cosmopolitanism, is <em>dialectic philosophy</em>.

Both Eisenstein and Vygotsky saw dialectics as the most advanced model of insight and knowledge, in arts and in psychology, both within a theoretical domain and a practical frame. Eisenstein and the multidisciplinary group of young intellectuals that he attended gathered around dialectic thought from a Marxist perspective. In the first half of the twentieth century, human sciences were animated by a lively exchange on art and esthetics. Sergei Michajlovič Eisenstein was one of the major protagonists within this exchange and confrontation. The formal autonomy of cinema, in the art system, was consolidated by his filmic and theoretical works. The director’s creative work, since its very beginning and in a very distinctive way, went along with a remarkable and originally valuable cognitive examination of the conceptual issues related to art. He tackled the issue of art as connected to its specific thinking suggesting and introducing new ideas. While deepening his knowledge in that stream of research, Eisenstein was always interested – in a creative and conscious way – in the different and heterogeneous theoretical voices which animated European at the time.

Besides the value of his work from the perspective of an artistic and cinematographically critical analysis, Eisenstein’s ideas are groundbreaking from many perspectives; art belongs, structurally speaking, to human beings and develops through human history. At the same time, the director emphasizes his idea that in its evolutionary path, art can be investigated by many disciplines, not only humanistic. Psychology and psychoanalysis, because of their capability to investigate various aspects of the human psyche, represent unique instruments for research and understanding. From Eisenstein’s perspective, research must take place considering a rigorous analytical methodology, philosophically credible. The <em>issue of methodology</em>, fundamental within the Marxist philosophical scenario, is embraced by the director as a desirable resolutive instrument. In fact, the epistemological question is intertwined with the essence of scientific and humanistic disciplines, throughout the 20<sup>th</sup> century. Even today, due to the many aleatory and eccentric ideas that have been emerging, in the fields of psychology and psychoanalysis the criterion of method remains the most important instrument to discern the validity of the different theoretical and clinical proposals.

Eisenstein’s artistic and intellectual contribution was rich and wide-ranging; his ideas developed and thrived through the years, reaching a peak, in the last part of the director’s life, in his unfinished work, whose significant title is <em>Metod</em>. Unpublished till some years ago, in this work the author collected several ideas and topics investigated from 1932 to 1948, the year of his death.

In fact, since the beginning of his work, the foundation of Eisenstein’s theoretical enterprise lies in the method. His work on film editing and direction and his paper on what could be valued as an essay on esthetics depicting his conceptual model - <em>Non-indifferent Nature</em>, written between 1945 and 1947 - were supposed to be included in the ‘theoretical enterprise’. The director’s project was extremely engaging, and it aimed at understanding the meaning of any intersectional space between cinema and human disciplines. Eisenstein was a theoretician with wide interdisciplinary interests and his work examined the <em>space</em> among different sciences.

Eisenstein connected, simultaneously, anything that could make intellectual enterprise progress, in full respect of methodological criteria, embracing contributions from anthropology, linguistics, psychology, art history, esthetics, and biology.

This superior and organic synthesis is not limited to single disciplines, but it occupies dialectically the territory of the speculative thought that keeps opposites apart (e.g., sense and sensibility, art and science, abstraction and concrete activity). Cinema recomposes, not statically but in a dialectic and mobile form of conflict, these crystallized opposites. Cinema possesses this <em>faculty</em>, both ideal and concrete, because of its capability to <em>be set in motion</em>. Going beyond Eisenstein’s original intuition, “cinema discourse” is similar to “discourse around thinking”. In that, he gets connected with the psychological notions expressed by his friend Lev Vygotsky. This theoretical pattern makes cinema to be bound not only to different fields of knowledge but also, and most importantly, as it happens in the psyche, to connect the dimension of the emotional sphere to abstract thinking.]]></description>
		
		
		
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		<item>
		<title>Sergej M. Ejzenštejn, la Psicoanalisi e la Psicologia</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/sergej-m-ejzenstejn-la-psicoanalisi-e-la-psicologia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Nov 2021 13:41:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Alpes Roma,  2021

<a href="https://www.alpesitalia.it/prodotti-855-sergej_m_ejzenstejn" rel="noopener" target="_blank">https://www.alpesitalia.it/prodotti-855-sergej_m_ejzenstejn</a>

&#160;

Sergej M. Ejzenštejn, il grande regista russo, si interessò molto alla psicologia e alla psicoanalisi. Fu grande amico di Lev Vygotskij, fondatore della scuola storico culturale, e di Aleksandr Lurija, capostipite della neuropsicologia, i quali, nei primi anni venti, aderirono alla psicoanalisi, promuovendola in Russia. Luria fu presidente della Società Psicoanalitica di Mosca che vedeva, tra i suoi ranghi, molti giovani rivoluzionari entusiasti. Negli scritti di Ejzenštejn sul linguaggio cinematografico troviamo concetti psicologici di Vygotskij come l’agglutinazione e il monologo interno, che il regista ripropone, in altra forma, nella teoria del montaggio filmico. Rispetto alla psicoanalisi, Ejzenštejn s’interessò alla regressione: il fruitore dell’arte, anche cinematografica, deve regredire e insieme attivare la parte più matura della psiche. Nell’evocare ciò è la capacità dell’artista. Ejzenštejn fu amico di Hanns Sachs e conobbe Otto Rank, Sándor Ferenczi, Franz Alexander e Wilhelm Reich. Nel 1929 tenne una conferenza presso l’Istituto Psicoanalitico di Berlino, dove conobbe anche Kurt Lewin, uno dei fondatori della Gestalt. In URSS e negli USA ebbe due brevi esperienze di terapia a orientamento psicoanalitico. Purtroppo, con Stalin, la psicoanalisi fu accostata al trotskijsmo dai teorici del regime e, nella severa condanna che seguì, fu coinvolto anche Ejzenštejn. In una circostanza fu, addirittura, convocato personalmente da Stalin, per essere redarguito. In seguito, il regista fu costretto ad una sorta di autocritica, al ritorno dagli Stati Uniti, nel 1935, durante la Conferenza dei lavoratori della cinematografia sovietica. La stessa sorte di condanna incontrò il pensiero psicologico di Vygotskij. Una risoluzione del Comitato Centrale del PCUS condannò le “teorie pedologiche” dello psicologo. Per inciso, nella medesima circostanza, furono condannate la teoria della relatività e gli studi propedeutici alla biologia molecolare bloccando, in questi ambiti, la scienza sovietica per decenni. Per poter parlare di inconscio e teorie psicoanalitiche si sarebbero dovuti attendere gli anni settanta del novecento. Per Ejzenštejn, l’arte è una impresa antropologica intrinseca alla cultura umana e capace di evolversi nel corso della storia. L’itinerario dell’arte può essere esaminato da molte discipline, non solo umanistiche. Il comune denominatore, che consente questo cosmopolitismo concettuale, è la filosofia dialettica. Sia per Ejzenštejn, sia per Vygotskij, la dialettica rappresenta il modello più avanzato d’indagine e conoscenza, nell’arte come nella psicologia, in ambito teorico e pratico. Al pensiero dialettico fecero riferimento il regista e il gruppo multidisciplinare di giovani intellettuali che egli frequentò.]]></description>
		
		
		
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		<title>Otto Fenichel &#8211; Psicoanalisi, metodo e storia</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/otto-fenichel-psicoanalisi-metodo-e-storia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 10:06:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Alpes Roma,  2019

&#160;

Questa antologia delle opere di Otto Fenichel (1898-1946) contiene lavori editi sia in Europa, sia negli Stati Uniti, dov’egli trascorse l’ultima parte della sua vita. Sono articoli, finora, relegati nell’oblio, ma di grande interesse teorico e storico, con forti implicazioni sociali e politiche, oltre a considerevoli riverberi sulla clinica. L’antologia è preceduta da un saggio introduttivo che evidenzia l’aspirazione di Fenichel a fondare la psicoanalisi su basi metodologiche improntate alla razionalità e ispirate alla scientificità. Egli, già negli anni trenta, percepiva l’incombere, nel movimento psicoanalitico, di idee antirazionaliste e, più in generale, antilluministe che trovano spazio anche ai giorni nostri. <br data-rich-text-line-break="true" />Nella sua giovinezza, Fenichel fu, per un periodo, in sintonia teorica con Wilhelm Reich e volle, come quest’ultimo, sostenere la dimensione scientifica della psicoanalisi fondandola sulla filosofia materialista marxista. Non sono importanti i limiti di questo tentativo, che acquisisce il giusto significato solo quando viene inserito nel suo contesto storico. È, però, interessante e provocatoria l’idea di una psicoanalisi che, basandosi metodologicamente sul materialismo filosofico e sulla razionalità, possa divenire il fulcro dell’intera psicologia. <br data-rich-text-line-break="true" />Nella Germania dominata dal nazismo l’austera Associazione Psicoanalitica Tedesca, non intendeva entrare in conflitto con le autorità. Quindi non era semplice, per Fenichel, un’aperta assunzione di responsabilità politica o un diretto richiamo al lavoro di autori marxisti. Per aver trasgredito questi limiti, Reich fu espulso dall’Associazione Psicoanalitica Internazionale, nel 1934. Tuttavia il pensiero di Fenichel, che aveva visitato la Russia sovietica, appare interessato e influenzato dagli stessi argomenti che, pochi anni prima, avevano entusiasmato gli animi degli psicoanalisti russi. Nel titolo di un suo lavoro, si trova, perfino, una eco delle preziose idee di Aleksander Luria. <br data-rich-text-line-break="true" />Quando, nel 1938, Fenichel si trasferì negli USA, questo retroterra ideologico, proveniente dal periodo europeo della sua attività, non venne recepito dal rigido e conformista mondo psicoanalitico americano. I suoi contributi, di carattere politico e sociale, furono rimossi e taciuti, accantonando un periodo fecondo nell’impegno intellettuale di un eccezionale pensatore. Lo sviluppo della sua opera fu promosso, essenzialmente, nella prospettiva clinica. Il <em>Trattato di Psicoanalisi</em> (1945) conquistò il rango di un modello della più classica formazione psicoanalitica; ma la ricchezza metodologica e storica del pensiero di Fenichel fu trascurata. Ciò costituisce una sensibile mancanza rispetto alla collocazione di quest’autore nella storia del movimento psicoanalitico.<br data-rich-text-line-break="true" />I lavori contenuti in questa raccolta aspirano a rendere giustizia all’entusiasmo civile, oltreché scientifico, di un uomo che, per una stagione della sua giovinezza, credette generosamente di poter comprendere e migliorare la società anche con gli strumenti offerti dalla psicoanalisi.]]></description>
		
		
		
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		<item>
		<title>Psicoanalisi e Arte Teatrale</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/psicoanalisi-e-arte-teatrale/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 10:05:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Alpes Roma,  2014

&#160;

Molti illustri psicoanalisti, a partire dallo stesso Sigmund Freud, si sono cimentati nell’indagine sull’arte teatrale e, in modo diretto o indiretto, il teatro è sempre stato presente, nella storia del pensiero psicoanalitico. In questo volume, il fondatore della psicoanalisi indaga, per primo, sui processi psichici profondi dello spettatore e sulle psicodinamiche che, in lui, si verificano, a teatro. Jacques Lacan utilizza l’Anfitrione di Plauto, per approfondire la sua riflessione sull’Io. Octave Mannoni evidenzia l’importanza del contesto sociale in cui si svolge la rappresentazione teatrale. André Green impiega l’Amleto di Shakespeare come mezzo per far emergere i contenuti profondi interni. Cesare Musatti illustra la prossimità dell’opera di Pirandello con il pensiero psicoanalitico.
Alla figura specifica dell’attore e al suo compito, più di un analista si è appassionato. Dal caso clinico di un impostore, descritto da Karl Abraham, emergono elementi del recitare che sono attributi plausibili, anche, di chi si esibisce sul palcoscenico. Sulla psicologia dell’attore e sulla necessità di collocarla in una dimensione storica si impegna Lev S. Vygotskij, la cui partecipazione al movimento psicoanalitico, in Russia, è poco nota nel mondo occidentale. Otto Fenichel, nella prospettiva di una psicoanalisi classica, ci offre una preziosa e approfondita riflessione sui diversi aspetti del fenomeno della recitazione.
Nel saggio introduttivo vengono illustrati i principali sviluppi contemporanei del pensiero psicoanalitico riguardo al teatro e alla recitazione. Si diversifica la condizione di chi, nel cinema, si emoziona per fantasmi interni evocati da ombre colorate sullo schermo, dalla situazione dello spettatore teatrale che entra, concretamente, in relazione con “la carne e il sangue” dell’attore, sul palcoscenico. Accade, durante la recitazione che, se il pubblico non risponde emotivamente nel modo in cui l’attore, intensamente, desidera, egli soccombe e “muore” di una morte, teatralmente, inutile. All’opposto, l’attore che riesce ad unirsi con il suo pubblico, realizza un sacrificio vittorioso: diviene vincitore e vittima, eroe e capro espiatorio.
Alcuni concetti della psicoanalisi contemporanea e, in particolare, l’identificazione proiettiva offrono nuove possibilità di riflessione su questo fenomeno.]]></description>
		
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un enciclopedista romantico</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/un-enciclopedista-romantico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 10:02:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Napoli, Liguori 2010

&#160;

Otto Fenichel (1898-1946) è noto soprattutto per i lavori clinici e tecnici editi durante la sua permanenza negli Stati Uniti, a partire dal 1938, tra i quali il Trattato di psicoanalisi (1945). Meno conosciuti sono invece i suoi precedenti contributi del periodo europeo, molti dei quali di interesse sociale e politico. Ad essi si fa ampio riferimento, in questo volume, collocandoli nella vivace e affascinante storia del movimento psicoanalitico di quell’epoca.

La sintonia tra attenzione scientifica e profondo impegno civile rispecchia gli slanci di un uomo che, per una stagione della sua giovinezza, volle credere generosamente di poter cambiare la società, con gli strumenti offerti dalla psicoanalisi e dalla politica.

Attualmente, è premessa essenziale storicizzare i contenuti e le forme di quei lavori. Essi manifestano il valore contemporaneo ed il grande spessore del lavoro clinico e teorico di Otto Fenichel. Inoltre esprimono la sua esigenza di un compito civile e morale, patrimonio della storia del pensiero psicoanalitico e sensibile impegno della psicoanalisi del tempo presente.]]></description>
		
		
		
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		<title>Pionieri dell&#8217;inconscio in Russia</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/pionieri-dellinconscio-in-russia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 10:01:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Napoli, Liguori 2002

&#160;

La psicoanalisi fu accolta in Russia, ancor prima di venire conosciuta in molti paesi occidentali. Due Società Psicoanalitiche furono fondate a Mosca e Kazan, una prima, l'altra dopo la rivoluzione d'Ottobre. Parteciparono al movimento psicoanalitico personalità come Aleksandr R. Luria, poi divenuto il padre della neuropsicologia contemporanea, e Lev S. Vygotskij, fondatore della scuola psicologica «storico-culturale». A loro si affiancarono altri illustri studiosi e la psicoanalisi, in ambito teorico, prosperò fino alla seconda metà degli anni venti, allorché divenne bersaglio di dure critiche ideologiche. Travolta da quel ciclone politico che penalizzò tanti aspetti della scienza e della cultura sovietiche, la psicoanalisi, assieme a una più generale riflessione sull'inconscio, sarebbe riapparsa in una Russia rinnovata solo dopo più di mezzo secolo.]]></description>
		
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Otto Fenichel: psicoanalisi, politica e società</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/otto-fenichel-psicoanalisi-politica-e-societa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 10:00:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Bologna, Cosmopoli 1996

&#160;

Nella storia del pensiero psicoanalitico, l’opera di Otto Fenichel si evidenzia per i lavori di carattere clinico e teorico pubblicati durante la sua permanenza negli Stati Uniti, dal 1938 fino alla morte. Il <em>Trattato di Psicoanalisi</em> (Fenichel, 1945) riuscì universalmente a conquistare il rango di un modello della più classica informazione psicoanalitica. Secondo R. Fine (1979, 82), uno dei più accreditati storici della psicoanalisi, esso “compendia le più importanti conoscenze in campo psicoanalitico raggiunte fino a quel momento”. Analoga, favorevole sorte hanno avuto altre opere attinenti al medesimo genere come i <em>Problemi di tecnica psicoanalitica</em> (1941).

Assolutamente esigua, invece, risulta la rilevanza acquisita dai lavori prodotti in Europa, nel periodo che precedette la sua emigrazione negli Stati Uniti. Anche la letteratura storiografica risulta, oggettivamente, scarsa rispetto a questa parte della vita di Fenichel, che si svolse mentre l’Europa era in crisi e Hitler saliva al potere. Per spiegare questa carenza, va ricordato che buona parte del periodo europeo di Fenichel appare, direttamente o indirettamente, influenzata dal pensiero marxista (Angelini, 1979, 1979a). Questo retroterra ideologico, poi svanito, ma così evidente in quella prima fase di attività, non poteva certo essere recepito positivamente dal rigido mondo psicoanalitico statunitense. Poiché i meccanismi di rimozione funzionano anche nella storia umana, questi primi interessi furono semplicemente trascurati e, poco o niente, citati. Veniva così accantonato e rimosso un periodo fecondo dell’impegno scientifico e sociale di un eccezionale pensatore. In quegli anni apparvero molti dei suoi lavori di argomento storico e culturale. E’ un periodo in cui l’interesse scientifico di Fenichel si mosse in sintonia con un profondo impegno civile e politico, nel tentativo di impiegare la psicoanalisi per meglio capire i grandi eventi sociali che sconvolgevano il mondo e le singole coscienze.

A distanza di tanto tempo è necessario accostarsi a questi contributi, qui esaminati con interesse storiografico, con la capacità di storicizzarne i contenuti e le forme espressive. Tale storicizzazione è un compito impegnativo, che non va sottovalutato, specialmente quando si prendano in esame gli scritti più marcatamente segnati dall’entusiasmo politico e ideologico. Questi lavori contengono l’enciclopedica conoscenza e il rigore metodologico del Fenichel psicoanalista e ricercatore scientifico. Contemporaneamente, sul piano sociale, esprimono gli slanci romantici di un uomo che, per una stagione della sua giovinezza, credette, generosamente, di poter cambiare la società con gli strumenti offerti dalla psicoanalisi e dalla politica.]]></description>
		
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Psicologia del cinema</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/psicologia-del-cinema/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 09:50:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Questo è un libro scritto con gli strumenti dello psicologo, ma pensando alla gente del cinema. L’evoluzione del linguaggio cinematografico e le caratteristiche della sua grammatica offrono continui elementi di confronto con il patrimonio scientifico della psicologia. D’altra parte, le conoscenze psicologiche hanno contribuito a chiarire molti aspetti dell’elaborazione cinematografica, sia rispetto alla sceneggiatura e all’esercizio della regia, sia rispetto al montaggio. Il volume intende offrire un panorama sullo stato attuale delle ricerche nei diversi settori della psicologia del cinema. Contemporaneamente vi è l’auspicio di fornire uno specifico strumento di conoscenza psicologica a chi pensa, gira e monta un film. Uno spazio privilegiato è riservato al tema dell’inquadratura e dei movimenti di macchina, con tutto il peso della loro suggestione psichica. Il regista e lo spettatore risultano partecipare al medesimo "campo" di interesse psicologico. Anche il dibattuto problema del montaggio cinematografico è riesaminato in questa prospettiva.]]></description>
		
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La psicoanalisi in Russia</title>
		<link>https://www.albertoangelini.it/libri/la-psicoanalisi-in-russia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Angelini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 09:46:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[(prefazione di Cesare Musatti)

Napoli, Liguori 1988

&#160;

La Russia fu uno dei primi paesi che accolsero le idee psicoanalitiche, ancor prima che la psicoanalisi venisse accettata, o semplicemente conosciuta, in molte nazioni occidentali. Fin dal 1909 apparvero, in Russia, numerose traduzioni degli scritti di Freud e Jung e, a partire dal 1911, si costituì, a Mosca, una Società Psicoanalitica. Dopo la guerra e la rivoluzione, la psicoanalisi ebbe una stagione felice nella nuova Repubblica Sovietica. Una seconda Società Psicoanalitica sorse a Kazan, su iniziativa di Aleksandr R. Luria, poi divenuto il padre della neuropsicologia contemporanea. Da varie prospettive, si tentarono accostamenti tra psicoanalisi e marxismo. Anche Lev S. Vygotskij, il massimo esponente della scuola psicologica «Storico-culturale», fu tra i membri della Società Psicoanalitica Moscovita. Tuttavia, fin dalla seconda metà degli anni venti, la psicoanalisi fu sottoposta a dure critiche, sul piano filosofico, proprio rispetto alla sua collocazione nei confronti del marxismo. Il volume delinea lo sviluppo storico della psicoanalisi in Russia, dai precursori agli anni trenta, quando le idee freudiane scomparvero dall'universo culturale sovietico e il ciclone politico che investì la società sovietica ebbe l'effetto di dissolvere completamente il movimento psicoanalitico. Nonostante ciò, in quello stesso periodo, alcuni elementi del dibattito si spostarono in Europa occidentale, dove le idee degli psicoanalisti sovietici riecheggiarono nell'opera di autori, come Wilhelm Reich, che tanta parte avrebbero avuto nella storia della psicoanalisi.]]></description>
		
		
		
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	</channel>
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